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Salvador Carrasco / Latest Videos
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Saint-Saens Cello Concerto Pt. 1/Juan-Salvador Carrasco (12
In this unedited video of a live performance, 12-year old cellist Juan-Salvador Carrasco plays Saint-Saens Cello Concerto no.1 in A minor with the Orquesta Sinfónica de Coyoacán conducted by Richard Markson (Mexico City; March 11, 2007).
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Boccherini Cello Concerto/Juan-Salvador Carrasco (13 years)
13-year old cellist Juan-Salvador Carrasco plays Luigi Boccherini's Cello Concerto arranged by Friedrich Grützmacher (1st mov.), accompanied by Roberta Garten (The Colburn School of Performing Arts, Los Angeles; November 2, 2007).
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Haydn Cello Divertimento / Juan-Salvador Carrasco (12 years)
Juan-Salvador Carrasco appeared on the nationally televised "Conversando con Cristina Pacheco," an hour-long interview combined with live cello performances (Mexico City;
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Cassado "Requiebros" / Juan-Salvador Carrasco (13 years old)
13-year old cellist Juan-Salvador Carrasco plays Gaspar Cassado's "Requiebros", accompanied by pianist Valeria Morgoskaya, as part of The Mirman School's Winter Concert (Bel Air Presbyterian Church, Los Angeles; December 21, 2007).
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Saint-Saens Cello Concerto Pt. 2/Juan-Salvador Carrasco (12
In this unedited video of a live performance, 12-year old cellist Juan-Salvador Carrasco plays Saint-Saens Cello Concerto no.1 in A minor with the Orquesta Sinfónica de Coyoacán conducted by Richard Markson (Mexico City; March 11, 2007).
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EL MONJE LOCO ( RADIOTEATRO, PERSONAJE ORIGINAL DE 1937 )
Foto clip del personaje original de Salvador Carrasco: EL MONJE LOCO. Con fotos del comic del mismo nombre, de 1968 a 1972.
Cuenta la historia... que el Monje Loco por provocar la muerte de la hermosa joven Rebeca Jimenez, alla por 1653 es condenado a ser eterno testigo del dolor humano.
Radioteatro que se trasmitia a las 20:30 horas por "La Voz de La America Latina desde Mexico en 1958. Voz Salvador Carrasco, organo Nacho Garcia,efectos especiales: cadenas, pasos, puertas etc a cargo de ayudantes de la XEW. Audio tomado de un disco LP doble de la serie: "UN VIAJE POR EL ETER" editado en los 80´s del Radioteatro "El Monje Loco" de 1958 capitulo:"EL ESPANTOSO CASO DE SERGIO NIKOLAIEV".
EUGENIO DERBEZ SE FUSILO ESTE PERSONAJE PARA "CREAR" A SU "LONJE MOCO", TODO COPIO: LA RISA, VESTIMENTA, FORMA DE HABLAR, EL CUERVO, LA GARGOLA ETC.
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The Other Conquest - Trailer
An epic drama of faith and courage set in the aftermath of the 1521 Spanish Conquest of the Aztecs in Mexico, The Other Conquest ("La Otra Conquista") comes to DVD 10/16.
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The Other Conquest - Spanish Trailer
An epic drama of faith and courage set in the aftermath of the 1521 Spanish Conquest of the Aztecs in Mexico, The Other Conquest ("La Otra Conquista") opens its worldwide engagements on a wave of unprecedented acclaim.
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La Otra Conquista (Parte 1 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
http://www.jornada.unam.mx/1999/03/15/esp-la.html
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La Otra Conquista (11 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
http://www.jornada.unam.mx/1999/03/15/esp-la.html
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La Otra Conquista (Parte 3 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
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La Otra Conquista (Parte 4 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
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La Otra Conquista (Parte 12 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
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La Otra Conquista (Parte 7 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
http://www.jornada.unam.mx/1999/03/15/esp-la.html
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La Otra Conquista (Parte 2 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
http://www.jornada.unam.mx/1999/03/15/esp-la.html
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La Otra Conquista (Parte 6 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
http://www.jornada.unam.mx/1999/03/15/esp-la.html
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La Otra Conquista (10 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
http://www.jornada.unam.mx/1999/03/15/esp-la.html
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La Otra Conquista (Parte 8 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
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La Otra Conquista (Parte 5 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
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La Otra Conquista (Parte 9 de 12)
La Otra Conquista (1998)
...clasificada R en los Estados Unidos por sus escenas de violencia, sexualidad y desnudez, fue escrita y dirigida por Salvador Carrasco.
Tenochtitlán fue conquistada a punta de acero y crucifijo. Lo que abrieron los soldados de Hernán Cortés a punta de espada y mosquete y cañones, lo cerraron los frailes. El pueblo azteca, guerrero y dominador de su entorno, sufrió lo que Tlacaélel --el ideólogo azteca-- hizo con grupos vecinos: destruir piedra sobre piedra y, sobre las ruinas, levantar una nueva organización social.
A la conquista armada, a la matanza por la desigual cantidad y calidad de armas, al latigazo como forma de convencimiento, siguió La otra conquista, la espiritual, la mental; dominado el cuerpo, seguía la mente. Sustituir lo último que queda a un pueblo tras la batalla: la fe. Lo supo Goebbels. Lo analiza el filósofo Luis Villoro en uno de sus libros magistrales.
Con el guión, edición y dirección de Carlos Carrasco, y con la producción de Alvaro Domingo, La otra conquista es una producción que requirió de seis años para quedar lista y exhibirse. Sobre las ruinas que el invasor español dejó, o que no alcanzó a destruir, y en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud, esta cinta ubica al espectador en los años alrededor de 1521. Muestra la actitud valiente y decisiva de los aztecas contra los españoles, y los días y los años posteriores a la derrota; la humillación, vejación, violación de mujeres, la profanación de las tierras sacras; la barbarie.
Escondido debajo de una pila de cuerpos, un solo sobreviviente emerge para encontrar el infierno en la superficie, el Mictlán, el sitio de los muertos aquí en la tierra. Es Topiltzin, el hijo ilegítimo de Moctezuma, joven escritor indígena (escriba, historiador, hacedor de códices) que reacciona como si estuviera despertando de una pesadilla. Paisaje después de la batalla: encuentra a su madre muerta, asesinada, a los españoles en el poder. Con el día el sol no será más ese poder protector. El nuevo mundo nace.
La lengua, vestimenta, dioses, todo ha cambiado. Pero hará falta que Topiltzin, rebelde, sea convertido, doblegado como Winston en la novela 1984, de George Orwell. La conquista espiritual no fue fácil; Carrasco tuvo ante sí la difícil tarea de convencernos, de mostrarnos el tema de temas que nos ha perseguido a lo largo de la historia. Somos fayutos porque nos persigue el trauma de saber que fuimos conquistados, escribió Octavio Paz; lo analizó el maestro Samuel Ramos en El hombre y la cultura en México. Es el ser del mexicano.
El fraile español Diego representa a un franciscano que trata de rehuir el salvajismo del soldado, el poder de facto. Su misión es convertir a los nativos, a quienes se les negaba el estatus de hombres, si acaso son considerados protohombres. Y, para serlo, requieren ser cristianos. El viejo mundo se enfrenta al nuevo mientras Topiltzin lucha por preservar sus creencias; el fraile Diego intenta imponer las suyas. Pero la pregunta permanece: ¿quién está convirtiendo a quién?
Es esta una producción Carrasco & Domingo Films; marca el debut cinematográfico del escritor, director y editor Salvador Carrasco y del productor Alvaro Domingo. El filme es protagonizado por un reparto internacional: Damián Delgado (Topiltzin/Tomás); José Carlos Rodríguez (fraile Diego), Elpidia Carrillo (Tecuichpo/doña Isabel); Iñaki Aierra (Hernando Cortés), y Honorato Magaloni (Cristóbal Quijano).
El productor asociado es el tenor Plácido Domingo, que es el padre del productor del filme, y Enrique González, rector de la Universidad Iberoamericana. Un aria original (Mater aeterna) fue creada para esta película y es cantada por Plácido; la letra es del director Carrasco, con música de Samuel Zyman.
Muchas de las escenas fueron captadas en lugares arqueológicos reales, utilizando vestuario y utilería auténticos. Destaca la participación de Jorge Reyes, quien con su talento musicaliza las escenas a través de una mezcla de tecnología con sonidos de origen indígenas. La fotografía está a cargo de Arturo de la Rosa.
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